miércoles, 30 de enero de 2013

La ramita de olivo


Rezan las biblias de mil y una religiones que hubo un tiempo, hace milenios, en el que llovió sobre el planeta de manera exagerada. Los mares se crecieron y la Tierra quedó anegada ante el diluvio que caía desde el cielo.
En el horizonte, tan sólo una nave desafió la tormenta. Un arca gobernada por un anciano Noé, con una pareja de cada especie animal a bordo. Con las velas quebradas por el viento, el pequeño camarote era su único refugio frente a una inclemencia tan desorbitada.
Tras días y días de lluvia incesante, el sol reapareció. Las nubes se diluyeron y los navegantes celebraron extasiados la venida de aquella bonanza.
Alrededor del arca todo era océano. No había prados, selva, madrigueras; tampoco montañas, valles o llanuras. Noé pensó que sería oportuno que alguno de los animales, aun a riesgo de su propia vida, cruzase las aguas en busca de tierra a la que poderse dirigir; y para ello, de entre su tripulación, escogió a la Paloma. De manera que al atardecer de esa jornada un ave torcaz salió de la embarcación con ese objetivo.
Las horas fueron pasando y hubo quien comenzó a aburrirse. Fue entonces cuando al llorón del Cocodrilo se le ocurrió una idea para que el curso del minutero se hiciera menos tedioso:
-   Mientras esperamos a que vuelva la Paloma podríamos elegir a nuestro rey  -planteó al resto de la cabaña creyendo que sería él el elegido.
La Jirafa asintió con la cabeza pese a estar convaleciente de su tortícolis, el Canguro dio saltos de alegría y la Tortuga, discreta entre las discretas, se metió en su casa para no incordiar.
-     Muy bien, pero ¿cómo lo discernimos? -preguntó la Cotorra.
El Koala respondió:
-    ¿Qué os parece si lo hacemos jugando? Cada vez jugaremos a una cosa y el que pierda resultará eliminado. Así, un juego y otro juego, hasta que al final sólo quede uno de nosotros. Un animal que por su carisma, destreza y sabiduría merezca ser nuestro soberano.
-    ¡Qué divertido! -gritaron las rapaces, los rumiantes, los plantígrados.
De manera que, ante el consenso general, comenzó la selección...

Nota: Primeros párrafos del cuento La ramita de olivo, incluido en mi libro "El amor azul marino" (con motivo del Día Escolar de la Paz y la No Violencia).

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