lunes, 27 de junio de 2022

Cuando el Karma te susurra

A principios de curso, allá por el mes de septiembre, solicité ayuda a cierta persona en la organización de un evento solidario, pues por su perfil profesional pensaba que tendría mucho que aportar. Me respondió que por norma no participa en tales actos, que su formación y su tiempo valen un precio, y que si en tal caso los organizadores seguían interesados, estaría dispuesto a negociar.
Ante dichos argumentos -que procuré respetar sin juzgar-, mi gestión se acabó y la actividad solidaria salió adelante al margen de su concurso.
Así estuvimos sin más interacciones. Pasó octubre, noviembre, diciembre -con felicitaciones navideñas de ida y vuelta por wasap-, enero, febrero, marzo, abril, mayo... Y en este tarde de junio, rondando el final de curso, aquella persona me ha enviado otro mensaje de voz pidiéndome por favor unos certificados médicos relacionados con la COVID19, que le solicitan para hacer algún viaje al extranjero. Parece que son urgentes y, ciertamente, estaría en mi mano facilitárselos. Tal como me indicó de manera expresa, este martes contactará conmigo para concretar.
Prometo que no soy persona vengativa -de hecho, acostumbro a espantar rencores, a sabiendas de que acaban revolviéndose contra quien los guarda-, pero el karma me pide a gritos que le dé una oportunidad. A fin de cuentas, tampoco pasa nada por dar de vez en cuando alguna negativay en determinadas circunstancias como esta, mi formación y mi tiempo también valen su precio. ¿O no?
En cualquiera de los casos, ¡la solución, mañana!

sábado, 25 de junio de 2022

Mi modus operandi

Lo hemos decidido por consenso familiar: el montante recaudado en esa hucha solidaria por los donativos tras el cuentacuentos que he realizado hoy irá destinado a alguno de los programas locales de Cáritas en León. Me encantaría que hubiera sido más, pero en estos tiempos que corren tampoco nos podemos quejar.
Como siempre he dicho, yo me siento sobradamente pagado con el hecho de escribir, así como con la posibilidad de ayudar altruistamente a través de mis cuentacuentos a organizaciones, instituciones o movimientos sin ánimo de lucro para que puedan alcanzar sus objetivos. Y siempre, por supuesto, sin generar competencia desleal a nuestros compañeros cuentistas profesionales. Es mi modus operandi, y en él me siento feliz.  
Lo que nunca he llevado bien es que, a menudo, lo gratis no se valore lo suficiente. 
Así, allá por otoño del año pasado, un centro docente contactó conmigo para realizar ciertas jornadas sobre relatos en la que participarían también otros dos cuentistas bastantes reconocidos. Me argumentaron que por razones presupuestarias no podrían abonar mi actuación, pero que luego darían la opción a sus alumnos de adquirir algún ejemplar de mis obras en cualquier librería, que de hecho es el sitio donde se deben vender. Entendiendo que era una intervención con fines lúdico-educativos, acepté.
Mi desilusión viene cuando al coincidir con otro de los cuentistas participantes en aquel evento me entero de que tanto a él como al otro les han abonado su tarifa pertinente. Me dirijo entonces al profesor de ese instituto preguntándole sobre el por qué de esa diferencia de criterios, a lo que responde con argumentos banales: siendo médico, tú no te dedicas a esto... no es lo mismo tu caso que el de ellos... tú nunca cobras por esto... o ese lapidario en el fondo te viene bien actuar a su lado para que así la gente te conozca.
Asumo que no soy un cuentacuentos al estilo clásico, pero también me gusta que valoren mi trabajo. 
La experiencia de hoy y de tantos otros días ha sido extraordinaria, con una organización respetuosa, niños y adultos sin perder detalle, ese aplauso sentido tras cada historia y las felicitaciones sinceras de gran parte del público al final de la actuación. Y es que, al margen de quien pueda hacerte de menos porque no te cotices de más, me quedo con eso: es sencillamente mi modus operandi

miércoles, 22 de junio de 2022

Tras el Lexipíxel-7

Como miembro del Club Palindromista Internacional sigo participando regularmente en alguna de las actividades que organiza. Así, en los próximos días seré probando en un estudio sobre aprendizaje de lenguaje, desarrollado por la Unidad de Cognición y Plasticidad Cerebral de la Universidad de Barcelona. Y la semana pasada obtuve mi primera medalla de oro en un concurso Lexipíxel, consistente en construir cualquier frase capicúa de no más de 55 letras a propósito de alguna imagen propuesta. 
Para una como la adjunta, mi palíndromo fue:
ADÁN: ¿Somos Ave, Roma?, ¿somos o no somos amor?
EVA: ¡Somos nada!
Con los puntos obtenidos, entro en el Top-ten de la clasificación general -concretamente en su noveno puesto- de un juego sencillo pero que es, ante todo, extraordinariamente entretenido.

domingo, 12 de junio de 2022

Tras el Torneo ASISA XVIII de Balonmano

Con la celebración en el día de hoy del Torneo ASISA XVIII de Balonmano de base, en el pabellón leonés Ventas Oeste, el equipo Abanca Ademar Promesas Infantil, en el que juega nuestro hijo Manuel, ha dado por concluida esta temporada.
Aun habiendo militado en una plantilla de categoría superior para su edad -atendiendo al año de nacimiento, él sería realmente un Alevín-, creemos que ha rendido al nivel exigido, que ha disfrutado con cada partido, que ha brindado sus goles a quien ha querido -quizás el más emotivo de todos, a su abuelo, pocos días después de irse- y que ha crecido tanto humana como deportivamente haciendo lo que más le gusta hacer: jugar al Balonmano.
Por todo ello, antes de las vacaciones -siempre merecidas, siempre necesarias-, quisiéramos dar las gracias a todos sus compañeros... a su entrenador Adrián, por esos consejos, por su confianza, por tanto... al propio club Ademar que se lo ha permitido.
Nos veremos la próxima temporada, que asoma ya a la vuelta de la esquina. Y seguiremos jugando, convencidos de que muchas veces, para ser feliz, lo único que necesitas es un simple balón entre tus manos. 

miércoles, 1 de junio de 2022

La mejor de las gimnasias

A nuestra pequeña Amalia le encanta practicar su deporte favorito: la Gimnasia rítmica. De manera que acostumbra a retar la ley de la gravedad realizando ruedas, piruetas y saltos que a menudo ponen a prueba nuestra templanza. Así, ataviada con un maillot de competición, moño y maquillaje a tono, ha participado junto a sus compañeras de colegio en los campeonatos escolares de este curso y en distintas exhibiciones repletas de coreografías, ilusión y elasticidad.
Admitimos que para nosotros lo hace de diez, si bien lo más importante es que disfruta muchísimo haciéndolo. A ello, indudablemente, ha contribuido su entrenadora Laura. Entre tantos ejercicios de cinta o de pelota, se siente feliz... Y esa es, sin duda, la mejor de las gimnasias.